martes, 10 de enero de 2012

Humanizar los negocios para crear empresas exitosas

Todos los gerentes aspiramos a grandes éxitos en nuestras organizaciones. En esta búsqueda, analizamos constantemente las “últimas” prácticas de gestión, que nos permitan enfocar la empresa hacia los resultados que esperamos. Cuidamos la estrategia, la ejecución y las finanzas, aplicamos nuevas técnicas para la calidad de los procesos, nuevos sistemas tecnológicos, etc. Sin embargo, sabemos que nuestros esfuerzos tienen un ingrediente clave: la gente de la organización (¡sin duda, eso lo sabemos!). Lo que no sabemos a ciencia cierta es por qué resulta tan difícil llevar la teoría a la práctica cuando se trata de gestión de talento. Ese es uno de los grandes retos del liderazgo en el gerente.

Para ser buen líder, conócete a ti mismo

La gerencia es una práctica cada vez más compleja, ya que es una profesión altamente interdisciplinaria, que requiere el desarrollo constante de conocimientos y habilidades. El desarrollo de habilidades gerenciales debe entenderse como un proceso integral que incluye el aprendizaje de nuevas habilidades de gestión, pero también el desarrollo del gerente como persona. Es ahí donde cada uno es diferente y único como líder; y donde se requiere un talento que se relaciona con la inteligencia emocional y la inteligencia social. Esto implica, como punto de partida, que cada líder debe conocerse bien a sí mismo.

En nuestros tiempos, los lazos humanos -cada vez más marcados por el individualismo y más lejos de un sentido de ‘comunidad’- son más frágiles y temporales. Las leyes del mercado laboral, por ejemplo, promueven la división y no la unidad, haciendo énfasis en las competencias individuales, lo cual inevitablemente degrada la colaboración y el trabajo en equipo. Esto representa un reto enorme para los líderes, pues tienen la responsabilidad de crear sentido de integración, consenso y unión, en una época donde las principales tendencias sociales empujan en dirección contraria. En cada líder, esta tarea debe apoyarse en un profundo autoconocimiento, que le permita desarrollar su propio estilo, trabajar sus deficiencias y aumentar sus capacidades para relacionarse con los demás.

Las emociones también mueven las organizaciones

En este contexto, la mejor alternativa para los gerentes-líderes que apunten al éxito sostenible es aprender a desarrollar nuevas formas de liderazgo y olvidar los viejos estilos de gestión de la era industrial, basados en el poder del jefe. Esto nos devuelve a pensar el concepto de inteligencia emocional aplicado a las organizaciones, ya que el liderazgo, la empatía y el compromiso funcionan en el ser humano, esencialmente a través de las emociones. Podemos afirmar que la principal tarea de un líder es mover las emociones de las personas (y por ende sus comportamientos) en la dirección correcta.

Las empresas más exitosas en liderazgo y ejecución generalmente son aquellas en las que los líderes y sus equipos rompen esquemas. Innovadoras en su propuesta de valor y rigurosas en el ejecución de sus operaciones, principalmente destacan por contar con personas que promueven una relación positiva, más “humana” y sostenible con sus trabajadores. Líderes que se conectan profundamente con quienes tienen alrededor, que las escuchan, aprecian sus esperanzas y están atentos a sus necesidades. Los mejores líderes son capaces de crear una visión compartida pues practican la forma más antigua de investigación: observar a quienes les rodean.

Organizaciones más “humanas”

Traer de vuelta lo humano a los negocios es la mejor forma de entrar en la ruta del crecimiento sostenible. Muchas nuevas tendencias de coaching para líderes intentan rescatar la humanidad de las organizaciones, enfocándose en el conocimiento de sí mismo, en la construcción de mejores vínculos sociales e interpersonales, o incluso en recordarnos que habitamos un cuerpo (no sólo una mente) que también es parte fundamental de nuestro ser en el trabajo. Lo central de estos enfoques está en que el aprendizaje se da por la práctica recurrente, pues es mediante la práctica que podemos incorporar nuevas destrezas y actuar de forma que nuestras acciones sean consistentes con lo que realmente queremos.

Los líderes que necesitamos en nuestros tiempos son los que tengan interés en emprender el camino del autodesarrollo, junto con la disciplina de un método que rescate la condición humana en la organización, incorporando una nueva ética de responsabilidad individual y compromiso social.

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